Home | Sitemap | FAQ | Flash-Movies | About Us | Web Links | Contact
You are here: Home arrow Matriarchal Studies arrow Scholars + Texts arrow Estudios del Matriarcado (JuchitÓn and Matriarchal Studies)
Estudios del Matriarcado (JuchitÓn and Matriarchal Studies)
Written by Veronika Bennholdt-Thomsen   

The following is an article by economist Prof. Veronika Bennholdt-Thomsen about the subject Juchitàn and matriarchy in Spanish.

For non-Spanish speakers I have added a machine translated version.


Teoría y metodología de investigación para sociedades matrifocales - discutido referente al caso de los zapotecas del Istmo

ponencia de Veronika Bennholdt-Thomsen

para el seminario interno del Ciesas Istmo, Oaxaca

5 de diciembre 2005

La cuestión del concepto del matriarcado es ante todo una cuestión metodológica. Claro está, que es también una cuestión empírica, pero antes de la empiría viene la metodología, o sea el como se mira a las relaciones sociales y el razonamiento del porque es útil usar tal enfoque y aquel concepto. Esto es justamente lo que voy hacer en este ensayo. Voy a dar las razones por las cuales es útil, abordar el estudio de la sociedad istmeña con el enfoque de ‘Estudios del Matriarcado' y sus respectivos conceptos. Para discutirlo me voy a basar en mi investigación de los zapotecas del Istmo, particularmente de Juchitán en los años 1990 - 1993. A la vez voy a resumir los resultados de los dos grandes congresos, el Primero y el Segundo Congresos Mundiales de los Estudios del Matriarcado, 2004 en Luxemburgo y 2005 en San Marcos/Austin, Texas. Usar el concepto ‘matriarcado', generalmente significa confrontarse con dos falacias muy difundidas.

1.)                La una es que ‘matriarcado' se entiende como el ejercicio de poder de parte de las mujeres sobre los hombres y

2.)                la otra es la idealización de la imagen del matriarcado como una sociedad cien por cien pacífica, igualitaria, con una relación no extractiva con la naturaleza.


Con esta imagen, por cierto, se excluye desde el principio de que pueda haber sociedades matriarcales en nuestros tiempos; y según mi opinión, tambien en tiempos pasados, porque dudo que tal sociedad ideal jamás habrá existido.

De hecho, una de las ideas populares sobre el matriarcado consiste en que ha habido una era matriarcal en la historia temprana de la humanidad, EL MATRIARCADO, con mayúsculas, que ha sido "derrotado" - así la expresión de Federico Engels - por el patriarcado y reemplazado por él desde entonces; o sea desde 4000 o más tardar 2000 antes de Cristo. Tengo mis problemas con esta idealización, con este sueño de la mística era dorada matriarcal:

·        Porque, repito,  tampoco creo que los matriarcados antiguos neolíticos hayan sido este cielo en la tierra, y

·        porque tal concepto, aparte de ser ahistórico, deja de ser una herramienta útil de análisis social: Así no podremos identificar en sociedades contemporáneas ni siquiera rasgos o estructuras matriarcales, y con esto tampoco buscaremos por tales rasgos empíricamente, o sea, por fundamentos reales y vivientes para contraponerlos al patriarcado.


En cuanto a la segunda falacia, el matriarcado entendido como una sociedad donde las mujeres sojuzgan a los hombres, es fácil reconocer que se trata solamente de una extrapolación de lo que es el patriarcado. Parece que nuestra socialización patriarcal no deja lugar para imaginarse una sociedad en la que ningún sexo oprime y sojuzgue al otro. Paradógicamente ha habido incluso feministas quienes soñaron con el poder totalitario de la mujer sobre el hombre y hasta usaron argumentos biologistas como Elizabeth Gould Davis en su libro "The First Sex" de 1971, manteniendo que el sexo masculino fuera una mutación del ser humano femenino. Estas tesis absurdas han contribuido a desprestigiar al concepto de matriarcado. Lo que referente al libro de Gould Davis incluso es una lástima, porque contiene a la vez muy válidas reseñas de investigaciones arqueológicas e historicas y de contribuciones a la discusión sobre el matriarcado.

Muy en contra de tales sueños totalitarios es exactamente la estructura no opresora que se reclama en los trabajos más recientes como un rasgo principal de relaciones matriarcales. Así lo expresa ya la palabra misma. Y como diría Ernst Bloch en su voluminoso análisis de las ideas sobre la justicia social y la equidad a través de las diferentes épocas históricas, titulado "Derecho natural y dignidad humana" (Naturrecht und menschliche Wuerde, 1966): Dice, el concepto de la ‘equidad humana' - contraponiendolo al de la ‘justicia social' que postula y acepta jerarquías, aspirando a que se amortiguen  - se basa en una conciencia, de que todos los seres somos iguales porque salimos todos de una madre, provenimos todos de la madre (mater-arche). Esto lo llama Bloch el ‘derecho natural' o también ‘derecho de madre' (o sea, el concepto de derecho basado en la madre).

Fundamento de cualquier ideología patriarcal en cambio es justamente hacer desaparecer esta percepción y reemplazar el concepto de origen, descendencia y de fertilidad materna por el de la fertilidad originaria masculina. Maurice Godelier nos ha dado una descripción excelente de las prácticas rituales a través de las cuales los Baruya de Nueva Guinea (1982, La Production des Grands Hommes. Pouvoir et domination masculine chez les Baruya de Nouvelle-Guinée), imponen una simbología que dice: Los niños nacen de los hombres. Invertir la realidad de esta forma no se logra sino con violencia contra las mujeres. Entonces, y solamente entonces, es correcto que el componente ‘arche' significa ‘dominio' y ‘poder', o sea en la palabra patriarcado sí, pero no así en la palabra ‘matriarcado'. (Véase tambien el análisis de material etnográfico más amplio, bajo el punto de vista cómo se construye la desigualdad jerarquica entre los sexos, por Peggy Reeves Sanday: Female Power and Male Dominance. On the origins of sexual inequality, Cambridge: University of Cambridge Press, 1981).


En el patriarcado capitalista la fertilidad se llama productividad

y es acaparada por el hombre mientras que el trabajo de cuidar y nutrir es considerado femenino e improductivo. Igual como entre los Baruya, éste invertir de la realidad se reproduce por medio de rituales e símbolos y se basa en el poder y el dominio masculino. En este proceso el rol social adscrito a la mujer, el ama de casa, juega un papel clave. A través de la política del desarrollo el ama de casa como lugar social de la mujer se ha impuesto en todo el mundo. El recrudecimiento de la economía que estamos viviendo ahora con la globalización económica tiene sus raíces en éste tipo de división sexual del trabajo y su referente simbología. La economía se concibe cada vez más descaradamente como un campo de batalla de ellos, los guerreros sin piedad, lo que es posible solamente ya que se supone que los sentimientos humanos son cuidados y nutridos por la mujer en lo privado.

Con este breve ensayo sobre dos patriarcados diferentes, el de los Baruya y el del capitalismo globalisado,  quiero hacer entender que los mecanismos de erradicar a la fertilidad como femenina y materna, son diferentes en diferentes sociedades y épocas históricas. Así como las estructuras patriarcales son generales y a la vez históricamente específicas, así lo son las estructuras matriarcales.


En Juchitán y en el Istmo zapoteco no hay amas de casa.

Esto no quiere decir que no encontremos una u otra mujer ama de casa, pero el proceso social de transformar a la mujer en una dependiente del dinero del hombre, del tal llamado "breadwinner" de las políticas del desarrollo, no se ha dado. Las mujeres son en primer lugar comerciantes, pero también artesanas y profesionistas y se perciben a ellas mismas como económicamente fuertes y son consideradas como tales por los hombres, o sea son consideradas ‘productivas'. Pero su posición socioeconómica no es fuerte en el sentido capitalista, ni tampoco en el sentido del feminismo metropolitano, lo que significaría que las mujeres tengan los mismos trabajos, los mismos ingresos y las mismas plazas en el trabajo asalariado como los hombres, o incluso posiciones mejores, altas en la jerarquía profesional. Con esto, la mujer metropolitana intenta liberarse del ama de casa - lo que por cierto no logra realmente y lo que ha llevado a la difusión de mini-jobs tipo maquila. Pero esto es otra discusión, que no quiero llevar aquí.

En el Istmo el proceso de ‘amacasaización' no se ha dado y con esto la economía de la sociedad zapoteca istmeña en su totalidad mantiene un carácter diferente. Economía y sociedad están orientadas hacia la subsistencia, o sea, culturalmente domina el valor de que se trabaja para ganar lo necesario en la vida, y no para un tal llamado estándar de vida más elevado, como suele ser en la economía orientada hacia el lucro. La circulación local y regional es más y mejor arraigada que en otras regiones del país, lo que significa que los valores creados se quedan en la zona y con esto les va económicamente bastante bien a los zapotecas, sobre todo comparándolos con otros grupos indígenas. De que la circulación local y regional, o sea el sistema de mercado regional, perdure, se debe no insignificativamente a la división sexual del trabajo. El hombre campesino, pescador, artesano y asalariado entrega su producto a la mujer y ella lo trabaja y comercializa, en vez de que él entregue su producto a un acaparador de afuera.

Esta estructura - así se podría alegar - es una de la economía mercantil simple y con esto no se distingue de otras economías de este tipo en otras partes del país. Si bien es cierto, que el mercado regional del Istmo tiene mucha semejanza con una economía mercantil simple (esta expresión me gusta más que ‘economía informal´), lo que la diferencia de otras economías mercantil simples de México y de Sudamérica es no obstante la posición de la mujer en ella. La juchiteca y la zapoteca del Istmo trabaja por su cuenta propia y no para la cuenta de un hombre, y tiene igualmente una posición independiente dentro de la economía festiva de prestigio.

Otras/otros investigadoras/os del Istmo están de acuerdo con la descripción hasta aqui hecha de la economía y de la cultura istmeña, no obstante se oponen a concebirla como ‘matriarcal'.


Entonces, ¿es o no es justificado de llamar a la sociedad zapoteca del Istmo matriarcal?  

Mi respuesta es:

1.)     Sí, porque es útil; útil por fines de análisis y para afilar la percepción para fenómenos que de otra manera escapan frecuentemente a la vista y se mantienen invisibles.

2.)     Digo sí también, porque hay muchos otros fenómenos económicos y culturales más, que la sociedad zapoteca istmeña comparte con otras sociedades en otros continentes, las que también adscriben a la mujer un papel fértil y productivo, como también un alto prestigio social, y dónde la madre determina la afiliación. Estas sociedades se han llamado matrifocales, o matricéntricos, o ‘no patriarcales' (Ilse Lenz) y también ‘matriarcales'.

Darle preferencia al concepto ‘matriarcado', igual como establecer internacionalmente una materia llamada Estudios del Matriarcado, esto se adoptó en torno al Primer Congreso Mundial en Luxemburgo en 2004 después de largas discusiones de parte de una comunidad científica internacional, mujeres y hombres, de diferentes disciplinas como antropología, historia, arqueología, filosofía, economía y lingüística. Se trata, sin duda, de una decisión que se puede llamar política, en el sentido de una política de la ciencia o del conocimiento.

Qué quiere decir esto? Explicándolo referente al Istmo de Oaxaca diría que el debate no gira, ni debería girar, alrededor de la cuestión si la sociedad istmeña es o no es matriarcal, sino alrededor del hecho, que nuestro conocimiento y nuestra sensibilidad para la especifidad del Istmo aumentan considerablemente cuando lo estudiamos con la herramienta analítica de los Estudios del Matriarcado. Aunque es cierto que la materia ‘Estudios del Matriarcado' recien hace 2 - 3  años se bautizó con este nombre, es no obstante igualmente cierto que hay una tradición muy larga de discusiones sobre sociedades en cuyo centro se sitúa a la madre bajo el término ‘matriarcado'. Es otro argumento en favor de su uso que es más viejo que ‘matrifocal' o ‘matricentrico' y que hay mucho más discusión sobre el tejido económico, religioso, cultural como una unidad social específica que bajo ‘matrifocalidad' o ‘matricentrismo'. En estos dos ultimos casos el análisis suele llevarse bajo el concepto de ‘rasgos'. Y no por último, la palabra ‘matriarcado' no tiene el olorcito a miedo o a no atreverse de siquiera pensar en una sociedad no patriarcal.

Es interesante notar que todas y todos allí en Luxemburgo presentes habían pasado por la experiencia cuán difícil ha sido de establecer Estudios de la Mujer pero también cuán inspirador, revelador, e útil para centrar los esfuerzos. Qué sería hoy de la Historia, la Sociología, la Filosofía, la Economía etc. y también de las Ciencias Naturales sin este enfoque específico de los Estudios de la Mujer, - ‘enfoque' también en el sentido de foco, luz concentrada sobre las relaciones sociales como relación entre los sexos. Esta experiencia contribuyó a que se formularía un campo llamado Estudios del Matriarcado.

Para dar una idea del campo rico para el análisis comparativo que se está abriendo, quiero siquiera nombrar las diferentes étnias sobre las cuales se presentaron investigaciones en el
 

Segundo Congreso Mundial de los Estudios del Matriarcado en Texas en octubre de 2005

América del Norte:

·        Seneca, Iroquois;

·        Okanagan, Canada

 
América Latina:

·        Mi ponencia sobre los zapotecas del Istmo de Tehuantepec

·        Una ponencia sobre: "Los zapotecas de la Sierra Juárez como un matriarcado cultural";

·        los Kuna de Panamá;

 

África del Norte:

·        Tuareg (Imajaghen)/Sahara;

·        Kabyle -Berber de Argelia;

 
África occidental y del Sur:

·        Akan (Ashante) de Ghana;

·        Khoekhoe, Namibia;

·        Khoisan, South Africa;

 
Asia:

India, Sumatra, China:

·        Khasi, Northeast India;

·        Nayar, Kerala, Southwest India;

·        Minangkabau de Sumatra occidental;

·        Mosuo, China del Sur;

·        sobre diferentes sociedades de Polynesia en comparación con y específicamente de Samoa
 

Arqueología e Historia:

·        Joan Marler sobre Marija Gimbutas y su trabajo sobre la Europa neolítica;

·        Lucia Chiavola Birnbaum sobre las Madonnas negras, los Catares y la cacería de las brujas;

·        la teóloga alemana Christa Mulak sobre las "Estructuras matriarcales de la Biblia hebraica;

·        y muchas otras ponencias con aspectos netamente comparativos.

 
Quiero ahora volver hablar de Juchitán, y exponer más explícitamente mis razones por abogar por el concepto `matriarcado' para la sociedad zapoteca del Istmo.

La sociedad istmeña es diferente a las demás sociedades indígenas e no indígenas de México en cuanto a la posición económica y social de la mujer. Esto, según todos los ensayos que he leído y según todo lo que he hablado con colegas, no se cuestiona, sino es consenso.

Ahora bien, yo temo que sin un enfoque y sin un concepto específico que apunta justamente hacia el estudio de esta diferencia en cuanto a la relación entre los sexos y la posición social de la mujer, aquello no se tomará debidamente en cuenta, sino más bien se hará invisible, como tantas veces ya ha sucedido. Mi temor se basa en la experiencia con los problemas que la antropología, como la ciencia en general, tienen de por sí con los fenómenos de diferencia y más aún cuando de mujeres se trata. Antropología y otras ciencias, hijas legítimas de su época, ven a las sociedades de sus estudios con el lente evolucionista, o sea que si son más o menos desarrolladas, si son impregnadas con los valores y las instituciones que llevan a una economía de crecimiento, etc. En este contexto se tiende a describir a las diferencias en forma de deficiencias, en forma de un catálogo, que empieza con ‘falta de'.

Como mi hijo dijera después de una clase sobre Nicaragua en su escuela alemana, alternativa, con maestros de izquierda, cuando de solidaridad, por supuesto, se trataba. Mi hijo se molestó: "Para mis maestras los Nicaragüenses son todos solamente pobres, ya no es gente."

Lo que en realidad hace falta, más que nada, es que haya presentaciones que hacen resaltar el valor propio, específico, de las sociedades que difieren del modelo occidental, o sea la descripción en términos positivos. Sé que ya hay una actitud dentro de varias disciplinas que deja de ser tutelar y que pregunta justamente por lo que estos pueblos nos pueden decir, quizás incluso enseñar, a los occidentales. Pero se da lentamente, demasiado lentamente, sobre todo de parte de la misma gente. Porque sin duda es difícil recuperar autoestima, orgullo, confianza en la fuerza propia dentro de los pueblos, después del trauma de la violencia colonialista, imperialista, desarrollista, patriarcal. Pero es sabido que este proceso se da cada vez con más insistencia. La antropología puede apoyar este proceso y de hecho muchas veces lo está haciendo. Pero poco lo hace hasta ahora referente a las mujeres.

Cuando la antropología u otras disciplinas analizan a la situación de la mujer dentro de las sociedades p. ej. indígenas, generalmente lo hacen las antropólogas feministas. La mayoría de los casos lo hacen con una perspectiva feminista occidental, que pregunta por la igualdad de las mujeres con los hombres, tanto en el trabajo, en la política, en las propiedades, en la escolaridad etc.

 

La perspectiva feminista occidental generalmente es desarrollista.

Aplicando ésta perspectiva a Juchitán surgen de inmediato varios problemas. La sociedad zapoteca istmeña mantiene una división sexual del trabajo bastante rígida: El comercio por ejemplo es asunto de mujeres, también la administración del dinero, no solamente del dinero de ella, pero también de él. Así que el hombre asalariado entrega normalmente su dinero a la mujer. Hay incluso un gesto simbólico que representa esto durante la ceremonia de la boda. Luego, la identidad sexual se da por medio del tipo de trabajo que una persona está ejerciendo. Hombre que es comerciante en el mercado es considerado muxe' (mushe), o sea un hombre que se identifica con el papel social de la mujer, lo que el muxe' en este caso lo hace, ejerciendo el trabajo femenino de comerciante.

Es justamente el concepto istmeño de la división sexual del trabajo bastante rígida que apoya a la posición fuerte de la mujer en la economía, incluso la protege contra la competencia de los hombres, la que es de esperarse dentro del contexto patriarcal de la economía nacional, al cual Juchitán está insertado y del cual forma parte. O sea, igualdad entre los sexos en el trabajo debilitaría la posición económico-social de la mujer considerablemente; debilitaría igualmente al mercado local y regional frente al mercado nacional e internacional, como también debilitaría a la posición de los muxe's que en el Istmo es socialmente bien integrada.

Trateré, por último, del punto neuralgico cuando de la posición social de la mujer se trata, la violencia. ¿Podemos analizar a la sociedad istmeña con los conceptos de Estudios del Matriarcado a pesar de que hay violencia de hombres contra mujeres en Juchitán? Proque sí la hay, desgraciadamente - Juchitán no es una isla pacífica dentro de un mundo lleno de violencia sexual -, pero gracias a dios hay también quienes se preocupan especialmente de éste problema. Hay un refugio regional de parte del Centro de Atención a la Mujer Istmeña (CAAMI). Después de mi visita a este refugio estoy convencida que a las personas del personal/ las trabajadoras sociales que hacen un trabajo de asistencia social valioso, les ayudaría mucho, si existiera un análisis específico y un discurso más amplio sobre la estructura socioeconómica bajo el punto de vista de la relación entre los sexos específica. Entonces seguramente no llegarían a conclusiones como yo personalmente he oído una.

Deplorando un caso de violencia sexual doméstica contra una niña, se dijo lo siguiente: No es de asombrarse que esto suceda, si la madre tiene que ir al mercado para trabajar allí de comerciante, y tiene que dejar a sus hijos solamente al cuidado de una abuelita. Para remediar este problema, así diagnosticado, se ofrecen cursos de costura o de escribir en computadora para que la madre pueda quedarse con su trabajo en la casa, cerca de los hijos. Tal política de asistencia social se orienta en el modelo del ama de casa de la clase media occidental, y no me sorprendería si estuviera financiado con apoyo de alguna agencia del desarrollo.

En realidad ha habido y hay en Juchitán bastante protección contra violencia doméstica tanto contra niñas, niños y mujeres como contra hombres, justamente por la no división entre lo privado y lo público, como lo trae consigo la amacasaización. En los callejones hay muy poca privacidad y tampoco hay coches y los niños corren bajo los ojos de muchas personas.

En 1991 investigué sobre el patrón de asentamiento y las relaciones de parentesco en varios callejones y detalladamente dentro de un callejón no lejos del mercado central. La mayoría de las personas viviendo en las 17 casas del callejón estaban emparentadas; se repetían solamente dos apellidos, los que todos los apellidos traían como un componente. Podía en algunos casos reconstruir que las hijas habían construido su casa en el terreno de la madre. En un caso, la madre estaba por construir la casa para su hija casada, que todavía vivía en la casa de la suegra, madre de su esposo. En breve, el callejón mostraba semejanza con el tipo de asentamiento matrilocal del clan matrilineal por ejemplo de los Mosuo de China, de los Minankabau, de los Khasi, de la gente neolítica de Çatal Hüyük etc.

Ahora que regresé a Juchitán en estos días a finales de 2005, después de 5 años sin visitar al lugar, el callejón estaba cerrado, partido en 2 partes. Desde una casa, dónde vive un hombre, durante muchos años miembro del ayuntamiento, se había levantado una enorme barda que tapa el libre acceso al callejón y prohíbe la libre comunicación interna. "¿Y porque lo permitieron, porque no protestaron?" pregunté. "¿Que vamos poder hacer contra el poder político?" se me contestó. Me sorprendió que esto lo digan las señoras que había conocido como sumamente peleoneras en los años 90.

O sea el típico control sobre el poder político masculino de parte de las señoras peleoneras, ésta base, digamos democrática, parece haber sufrido. Típico sería o es este control, porque es bien sabido de sociedades matriarcales que la representación política hacia afuera es el papel de los hombres, pero que ellos son controlados desde adentro por grupos de mujeres ya grandes, institucionalizados como por ejemplo en el consejo de matronas entre los Iroquois que describió Morgan en el siglo diecinueve.

En este sentido interpretaba yo también en aquel entonces (en la investigación empírica de 1990-92) a las respuestas de algunas señoras del porqué no se metían con cargo al consejo municipal de la COCEI, siendo ellas obviamente líderes de opinión pública. "Es papel de hombre" me decían. Y presencié al control del poder político del presidente municipal, cuando alrededor de 20 señoras del mercado subieron las escaleras a la presidencia para aclarar que sí estaban dispuestas a pagar más para sus puestos, siempre cuando primeramente se había pintado y renovado esta parte del mercado. Y así se hizo.

Yo personalmente entonces llego a la opinión, que refortalecer a la influencia de la mujer en la política en Juchitán, más eficazmente se haría refortaleciendo las instituciones de las señoras (mayores) en los callejones y los barrios, que a través de cargos de mujeres en la política formal.

¿Que podría contribuir la antropología?

Pues, hacerles más transparentes a los miembros de la sociedad zapoteca istmeña cual es el tejido específico de su propia cultura, su propia economía, sus propias relaciones entre los sexos.

Estoy muy de acuerdo con la posición que expuso aquí Benjamín Maldonado Alvarado en su ponencia del 11 de octubre. Abogó por una enseñanza en "los Bachilleratos Integrales Comunitarios de Oaxaca" que apoya a los miembros de los pueblos indígenas en explorar la propia sociedad. Una programática parecida podría desarrollarse frente al Istmo, y estoy convencida que la materia "Estudios del Matriarcado" podrá contribuir significativamente a investigar su estructura socioeconómica con resultados inovativos y alentadoras para mujeres, hombres, muxe's y demás géneros.

 

Search

ECOURSE

"Today's Matriarchies From the Newest View"

7 parts
one Email per week
Users asked:
Do scientists deny matriarchy?
Boris wrote: In Encyclopedia Britannica I found this statement:
"Like other elements of the evolutionist view of culture, the notion of matriarchy as a universal stage of development is now generally discredited, and the modern consensus is that a strictly matriarchal society has never existed." (source Britannica) How come?

Read more...
 
| Home | FAQ - Asked Questions | Contact Us |